Una aldea gala en La Orotava. Pedro Fernández Arcila
Como en la aldea de Astérix y Obélix, hace más de veinte años hubo en La Orotava un grupo de luchadores que bebieron de la pócima mágica de las convicciones y el amor por su tierra para hacer frente a un ejército de hombres de cuello blanco y corbata que, escudados detrás de maletines repletos, pretendían cubrir de cemento una de las zonas agrícolas más productivas de la Isla: El Rincón.














