De Harry el Sucio al Sucio Hoover. José Manuel de Pablos
Clint Eastwood vuelve a sorprender. Deja patente una vez más aquel siniestro síndrome de Hollywood de hacer películas para el gran público –sin importar la calidad, sino la taquilla–, para en la madurez artística y económica hacer películas de alta calidad, que sirven también al gran público y tampoco se resisten a la taquilla, aunque en esta ocasión deja de ser lo más deseado.







